martes, 10 de febrero de 2015

Marketing experiencial y valor del recuerdo

Marketing experiencial y valor del recuerdo

Es conocida y  habitual la referencia a Starbucks al hablar de marketing experiencial. En se ha acompañado de la alusión a la experiencia de “le pain quotidien” y su propuesta de un ambiente singular para el consumo de un producto como el pan, asociado a toda una tradición cultural.

Es evidente que dos productos como el café y el pan han de incluirse como parte, o núcleo más bien, de un ambiente y unas sensaciones, si se pretende ligarlos a un valor intangible de marca. Pero no está de más tener presente que las experiencias y el recuerdo de las mismas parece que tienen singulares matices.


Como Daniel Kahneman ha referido en “Pensar rápido, pensar despacio”, no importa tanto la duración de la experiencia como la intensidad de la misma y, a veces, el recuerdo del final de esa experiencia. Pueden prevalecer y suelen prevalecer los denominados “picos de intensidad” y los momentos finales de una experiencia. Es posible que, entre otros aspectos, sea particularmente interesante guiar las investigaciones del marketing experiencial teniendo en cuenta tales detalles en el consumo de un producto o un servicio.

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